RESEÑA HISTÓRICA

 

      

 

 

 

 

Esta Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, se fundó el viernes 10 de febrero de 1899, bajo el pontificado de Su Santidad León XIII, por un grupo de feligreses de la parroquia de Santa María Magdalena, de la entonces villa de Dos Hermanas, devotos de la imagen sevillana del mismo título, con el ánimo de extender entre sus habitantes la devoción al divino Nazareno. 

 

Las primitivas reglas de la Hermandad fueron presentadas a Cabildo General y aprobadas por el mismo el 1 de abril de 1900, recibiendo a los cuatro días, el refrendo y su aprobación del Arzobispo de Sevilla, Beato Cardenal Don Marcelo Spínola y Maestre.

 

Pocas son las fuentes documentales conservadas de la fundación de la Hermandad, no estando en posesión de ningún acta fundacional que relacionara el nombre de los fundadores. Sin embargo gracias a un pliego de papel custodiado aún en la secretaría podemos conocer el nombre de algunas de aquellas personas que acometieron la dificil tarea de fundar una nueva Hermandad en Dos Hermanas. Dichas personas fueron, José Plaza Rodríguez, Arístides Reigadas Fernández, Manuel Gutiérrez Martín, Manuel Plaza Arahal, Manuel Durán Sánchez, Fernando Casanova y Casanova, Juan Antonio Carazo Gómez, Manuel Avila Hoyos-Limón, Francisco Avila Hoyos-Limón y Enrique Tinoco Rodríguez. A los anteriores y a pesar de no constar en dicho documento como fundador de la Hermandad, habría que citar a Francisco Avila y Ramos, persona que desde los inicios se convirtió en Hermano Protector de la misma. Dada la trascendencia del proyecto iniciado no se puede dudar de la participación de más personas en el nacimiento de la Hermandad, siendo por ello estimados como fundadores de la misma, Alfonso Parada Sánchez, Enrique Aguilar Carrasco y Carlos Carvajal García, que ocupaban puestos en la Junta de Gobierno a la fecha de aprobación de las primitivas reglas. Además de todos los citados y por transmisión oral también se han considerado como precursores de la corporación a otros hermanos como José Flores Santamaría y Francisco Campo Benítez.

 

Este grupo de personas,  unas nazarenas y otras foráneas pero afincadas en nuestra ciudad,  fueron  los cimientos sobre los que se levantó la Hermandad,  que paulatinamente, en el transcurso del tiempo fue adquiriendo su propia personalidad y estilo, centrando su amor y devoción hacia las imágenes de sus sagrados titulares.

 

En el transcurso de 1900,  se  encarga la ejecución de la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder al escultor sevillano Manuel  Gutiérrez-Reyes  Cano, el cual la entrega a la Hermandad en 1901, siendo bendecida en los días previos a la Semana Santa.

 

Desde el principio,  la  Hermandad  estableció su sede en la capilla que existió en la desaparecida Hacienda de San Antonio, ubicada en el centro de la ciudad,  dedicada  a  olivar  y  huerta,  y  domicilio del que fuera su Hermano Mayor, don Francisco Ávila y Ramos,  y  cuya  vivienda se ubicaba en parte del caserío de la citada hacienda, con salida a la calle Nuestra Señora de Valme número 48. 

 

Desde  el  principio,  la  devoción al Señor del Gran Poder, caló hondo en la fe de nuestro pueblo, siendo muy frecuentada su capilla por los fieles y devotos. Teniéndose noticias de que en la misma se celebraban bodas de hermanos y devotos que así lo solicitaban. 

 

La  primera  estación  de  penitencia  que  realizó  la  Hermandad  y  en  la que sólo figuró el paso del Señor, se efectuó en la madrugada del Viernes Santo día 5 de abril de 1901, saliendo por la puerta principal de la referida Hacienda de San Antonio, cuyo  arco  se  abría  a  la  Plaza  del  Arenal  y  sin  ningún  tipo  de  acompañamiento  musical,  lo  que unido al orden y a la compostura  de  su  cortejo  procesional,  hizo  que  se  la  conociese  desde  entonces  como la Hermandad del Silencio. Los hermanos vistieron túnica morada de cola al brazo y antifaz del mismo color con el escudo de la Corporación sobre el  pecho y cíngulo amarillo.

 

Los años siguientes continuó realizando su estación desde el mismo lugar, sumándose al cortejo el paso de María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, imagen obra del mismo escultor, realizada en 1902.

 

La Hermandad celebraba Solemne Triduo y Función Principal de Instituto en la parroquia de Santa María Magdalena, para lo cual se  trasladaba  la  sagrada  imagen  del Señor desde su sede. Y precisamente para incentivar y aumentar la devoción al Señor, obtuvo la Hermandad del Sr. Arzobispo de Sevilla Don Marcelo Spínola,  una indulgencia, fechada el 19 de febrero de 1902,  por  la  que  se  concedían  ochenta  días  de  indulgencias  a los que asistieran a los cultos del Triduo con las debidas disposiciones, haciéndose constar en las mismas, que se celebraban en la Parroquia de Dos Hermanas. 

 

Tras el fallecimiento del Hermano Mayor Don Francisco Ávila y Ramos, impulsor y benefactor de la Hermandad, en marzo de 1907,  se  realizan  las  gestiones oportunas en la Parroquia de Santa María Magdalena, y con fecha 6 de abril de ese año, le fue concedido un lugar para la colocación de las sagradas imágenes en el lado derecho de la Capilla de las Ánimas (lugar en el que reciben culto en la actualidad las imágenes de la Hermandad de la Sagrada Oración en el Huerto), ubicada en la nave de la Epístola. Esta concesión se efectuó por medio de un documento firmado por ambas partes. Con posterioridad a la firma de  este  documento,  se  efectuó el traslado de las imágenes desde la citada Capilla en la Hacienda de San Antonio, al lugar descrito en la parroquia de Santa María Magdalena, que sería a partir de ahora su sede. 

 

Una  nueva  etapa  se  abre  en  el  horizonte   la  Corporación,  en la capilla de las Ánimas de la parroquia; recibiéndose con fecha  6  de abril de 1909, la concesión por el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Don Enrique Almaraz y Santos, de cien días de indulgencias  a  todos  los  fieles  que  rezaren ante las Sagradas Imágenes Titulares, añadiendo que además para conseguir estas indulgencias, deben pertenecer a la Hermandad, confesar y comulgar  el  Jueves  Santo,  y  acompañar con devoción y compostura en la Estación de Penitencia. 

 

Los  primeros  años  de  estancia  en  su  nueva  sede fueron alentadores, pues se mantuvo cierta constancia en los cultos al Señor y en la salida procesional.  Pero,  no  mucho tiempo después, el ímpetu de los primeros tiempos, se fue transformando en  un  cierto  aletargamiento,  que  tuvo  como consecuencia el que la Hermandad atravesara por un periodo de dificultades, agravadas  por  la  delicada  situación  económica  de  la  misma.  Teniéndose que destacar la labor de un reducido grupo de hermanos,  que  a  pesar  de todas las dificultades presentadas, supo trabajar por mantener la devoción al Señor, que seguía siendo visitado en su capilla  por  muchos fieles. Esta situación se tradujo en la supresión durante varios años de los cultos, y la  realización  de  la  Estación  de  penitencia  con  cierta  intermitencia,  no  recuperándose  la  Hermandad de esta delicada situación hasta 1927.

 

A  mediados de la década de los años veinte y sin que conste acuerdo alguno en las actas, la Cofradía comenzó a realizar la estación  de  penitencia  suprimiendo  las  túnicas  de  cola  e  imponiéndose  la capa, del mismo color morado en el paso del Señor y color crema en el paso de la Virgen.

 

A  partir de 1931, el clima político inestable que se respiraba influye notablemente en la vida de la Hermandad, haciendo que se  lleven a cabo los cultos internos, pero se suspendiera los externos como la Estación de Penitencia, que sólo se realizó en 1934  y  1935  cuando  se vislumbró un cierto atisbo de mejoría en el orden público. En estos cultos internos, en el año 1932, aparece  el  primer  sacerdote  Redentorista predicando en los cultos de la Hermandad, los cuales se han mantenido durante sesenta  años.  En  esta  época,  concretamente  en  1933  se  tiene  constancia  por  vez  primera  de  la  celebración  de un besamanos a la Sagrada imagen del Señor. 

 

A  partir  de  1935, se va intentando unificar el cuerpo de nazarenos con las capas de color morado, para todos los hermanos que participan en la estación de penitencia, lo que no se conseguiría plenamente hasta mediados de la década siguiente.

 

Tras  el  estallido  de  la guerra civil, en la madrugada del 19 de julio de 1936 es incendiado el templo parroquial por un grupo de  exaltados  anticlericales.  Gracias  al  gesto  heroico  de  un  hermano, puede hoy contar la Hermandad con sus sagradas imágenes. Este hermano, llevado por su amor y fe hacia nuestros sagrados titulares,  fue nuestro inolvidable Hermano Mayor Perpetuo Diego Santana Bautista, que con riesgo de su propia vida y en un esfuerzo  sobrehumano, sacó a las imágenes del Señor y de la Virgen de la Capilla de las Ánimas y tras pasar por la puerta de madera  que  se  encontraba  en  llamas  en  el suelo y pasar por encima de una verja de más de un metro de altura,  las  depositó  en el domicilio particular de la Camarena del Señor Doña Manuela Ezquerra, en la calle Santa Ana.

 

También  durante  estos  disturbios  y  encontrándose  las  sagradas  imágenes   cubiertas por un paño, en el domicilio antes referido,  la  imagen  del  Señor  recibió  un  disparo  involuntario  en  el  antebrazo  derecho  que  le   atravesó   la  túnica,  al sospecharse que se trataba de una persona.

 

Como  consecuencia  de esta situación, las imágenes permanecían durante el año, en casa de sus respectivas camareras: la imagen  del  Señor  en  la  calle  Santa Ana, y la de la Santísima Virgen en la calle Nuestra Señora de Valme, domicilio de su camarera  Doña  Carmen  Márquez  Palacios,  en  donde  recibían  la  visita  de  los  fieles.  Las  estaciones  de penitencia se realizaron durante tres años (1937, 1938 y 1939), desde la Capilla de San Sebastián, que sirvió de parroquia y  en  donde se nos acogió gracias a la generosa hospitalidad de la Hermandad de la Santa Vera-Cruz

 

Tras  la finalización de las obras de restauración de la Parroquia de Santa María Magdalena, las sagradas imágenes vuelven a su sede,  pero  el  retorno  al  templo  parroquial no se produce a la antigua Capilla de las Ánimas, ya que  se le asigna una capilla de nueva construcción adosada a la torre de la iglesia, que se abrió a los pies de la misma nave de la Epístola. 

 

La  década  de  los  años  cuarenta estuvo marcada por la penuria económica y el especial esfuerzo y sacrificio realizado por parte de los hermanos para superarla.  Significó  la  consolidación definitiva de la Hermandad, pues a partir de 1940 aumentó considerablemente  la  devoción,  especialmente  hacia  la  imagen  del  Señor,  realizándose  los  cultos  y las estaciones de penitencia anualmente.

 

Una imagen del Arcángel San Rafael de unos cincuenta centímetros de altura, es donada a la Hermandad por Doña Carmen Delgado López, el 17 de marzo de 1944. 

 

En  Cabildo  celebrado  el 4 de mayo de 1945 y a propuesta de varios hermanos, se nombra por unanimidad Hermano Mayor Perpetuo  a  Diego  Santana  Bautista,  en  justo  premio  por  su  constante  trabajo y celo por esta Hermandad. En el mismo Cabildo  se  da  a  conocer el gesto generoso del costalero Antonio Dormido Ganfornina, al devolver el salario de 15 pesetas, que había recibido por su trabajo como costalero.

 

A  lo  largo de la década de la década de los cincuenta, se va a producir un gran auge y florecimiento de la Hermandad, tanto en el orden material como en el espiritual, gracias al buen trabajo desarrollado por sus hermanos. 

 

El  florecimiento  devocional  se  materializó  en  1953  en  la  sustitución del Triduo al Señor por un Quinario, que permanece hasta nuestros días con una masiva asistencia de fieles. También se expusieron  en la capilla exvotos, que se recibían de los fieles como testimonio de su fe y devoción hacia el Señor y en agradecimiento a favores recibidos.

 

En  su  deseo  de  dar  culto  al Discípulo Amado, la Hermandad encargó al imaginero alcalareño Manuel Pineda Calderón, la imagen de San Juan Evangelista,  que  fue  donada  por el hermano D. Luís Romero Encina, siendo bendecida el 7 de marzo de 1954 por el entonces párroco de Santa María Magdalena  Don  José  Ruiz  Mantero,  haciendo estación de penitencia ese mismo año al lado de la Santísima Virgen, que hasta ese momento iba sola en el paso.  Esto  hace  que se realicen obras en la  capilla  para  abrir  un  hueco  lateral  donde  colocar  la  nueva  imagen, al tiempo que se cierra la misma con una cancela procedente de la desaparecida capilla de Nuestra Señora del Rosario.

 

En 1958 y por acuerdo de un Cabildo general que se celebró el 20 de mayo, se sustituyó el antiguo escudo de la Hermandad que  consistía  en  un corazón traspasado por una espada, sobre fondo negro y circundado por rayos, por el que se utiliza en la actualidad. 

 

En  1970  se  acordó  realizar  anualmente  una  Función  a  la  Santísima  Virgen  el 15 de septiembre. Acto de culto que con posterioridad fue ampliado a la celebración de un solemne Triduo.

 

El  27  de  diciembre  de  1970 fue bendecido un retablo cerámico con la efigie de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, en la fachada  de  la  parroquia,  justamente  a  la  espalda  de  la  Capilla  en donde recibían culto las imágenes de la Hermandad; habiendo sido realizado este retablo en  la trianera fábrica Cerámica Santa Ana de Sevilla.

 

Ante  la  situación  en  que  se encuentran los enseres de la Hermandad, repartido en los locales parroquiales y domicilios de hermanos,  el  Cabildo  de  Oficiales  acuerda   el  30  de  julio  de 1971, la compra de un local comercial de cincuenta metros cuadrados a la Inmobiliaria Santa Ana S. A.  situado  en  la  calle  Virgen  de  la  Soledad.  A  este local, posteriormente y por acuerdo del Cabildo de Oficiales se le añadieron treinta y dos metros cuadrados  que  se  adquirieron a la misma inmobiliaria. Estos locales convertidos en uno sólo, fueron bendecidos por el entonces  párroco  de  Santa  María  Magdalena,  reverendo Don Valeriano Carrero Carmona, el 4 de octubre de 1974, sirviendo de almacén de enseres y casa de hermandad.

 

A  partir  de  mayo  de  1972,  todos los segundos viernes de mes se celebra misa de hermandad en la capilla con abundante presencia de hermanos y fieles en general.

 

En  la tradicional convivencia de hermandades que ostentan el título del Gran Poder, celebrada en Sevilla, en mayo de 1972, nuestra  hermandad se ofreció para iniciar la rotación de dichas convivencias fuera de la capital. Así, el 12 de octubre de ese año,  tuvo  lugar  dicha primera convivencia, la que comenzó con la recepción de hermandades de toda España, de la misma advocación, ofrecimiento  floral  a  nuestras sagradas imágenes y Santa Misa, siendo el celebrante el Director Espiritual de la Hermandad de Barcelona. El acto terminó con un acto de confraternidad en los salones parroquiales.

 

Con  el  fin  de  prestar  ayuda  a  los  hermanos  y  personas  necesitadas, se acuerda la creación de la Bolsa de Caridad en Cabildo  de  Oficiales  celebrado  el  17  de  mayo  de  1973,  encargándose  de  las  actuaciones de la misma dos hermanos diputados de la Junta de Gobierno. Posteriormente, el 17 de septiembre de 1976 se reorganizó o refundó, con una estructura propia para facilitar el desempeño de su tarea; surtiéndose  económicamente  de  donaciones  y  de  los fondos que aporta el flamero de la capilla de nuestros sagrados titulares. Su labor callada llega hasta nuestros días y  es  ejemplo de buen hacer y de entrega hacia los demás.

 

De  singular  importancia  fue la conmemoración del 75º aniversario de la fundación de la hermandad, que se llevó a cabo en 1975, atendiendo a la fecha de aprobación de las reglas primitivas y no de la fundación propiamente dicha. Con tal motivo en la noche del viernes 21 de febrero la imagen del Señor salió en andas en devoto Vía-Crucis por las calles de nuestra ciudad con mucho acompañamiento de hermanos y devotos.

 

A  partir  del  año  1976,  y  con  motivo  de  la  celebración  del  Quinario  y Función Principal de Instituto, se realiza solemne Traslado de la sagrada imagen del Señor, desde la capilla hasta el altar de cultos.

 

Siguiendo  el  camino  que  inició  años  atrás  el costalero Antonio Dormido Ganfornina, en la Estación de Penitencia Viernes Santo 16 de abril de 1976,  el  paso  de  Nuestro  Padre  Jesús  del  Gran  Poder  fue  portado por primera vez por hermanos costaleros. Al año siguiente se completó la cuadrilla,  ya  que  el  paso  de  María  Santísima  del Mayor Dolor y Traspaso fue igualmente portado por hermanos costaleros.

 

A  destacar  en esta etapa,  la restauración a la que tuvo que someterse la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, al detectarse un mal estado general de la imagen y una escasa estabilidad en la cogida a la peana, lo que motivó que en el taller del  imaginero  Sebastián  Santos  Rojas,  y  por  su hijo  Jesús  Santos  Calero  se  procediera  a tallar y encarnar completamente un nuevo cuerpo incluido los pies, lo  que  se  llevó  a  cabo  a  finales  de  1976  y  principios  de  1977.  Con posterioridad se le colocaron nuevas manos talladas  por  el  mismo  imaginero. A la nueva peana de la imagen, se fijaron en 1985 unas piedras traídas distintos lugares de Tierra Santa y entregadas a la Hermandad en donación. 

 

La  imagen  del  Señor,  ya  restaurada,  fue  bendecida  en la parroquia de Santa María Magdalena por D. Valeriano Carrero Carmona, el viernes 4 de marzo de 1977. Curiosamente, el Señor no portaba corona de espinas ni potencias por consejo del escultor, dado lo reciente de la policromía. Esta circunstancia  se  mantuvo  durante  algo más cinco años, al ser ratificada en cabildo. Lo que motivó que la imagen del Señor  realizara  su  salida  procesional sin estos atributos. No obstante, en el seno de la Hermandad había deseos de volver a ver la imagen con la corona de espinas, que  realmente portó el Señor en la calle de la Amargura, y las potencias como atributos de la  divinidad.  Por  ello,  en  cabildo  celebrado  el 19 de agosto de 1982 se acordó  restituirlos  a  la  venerada  imagen,  lo  que  aconteció  el  27  de  agosto  del mismo año. Las manos y los pies de la Sagrada Imagen, que fueron sustituidos en la restauración,  se  depositaron  en una caja construida ex profeso, bajo la mesa de altar de la capilla, el 13 de julio de 1978.

 

Durante la celebración de la Misa Solemne que se celebró a la Santísima Virgen, el 15 de septiembre de 1977, se bendijeron las  primeras  medallas  de  la  Hermandad  por  el  Reverendo Sacerdote Don Valeriano Carrero Carmona, párroco de Santa María Magdalena.

 

En  Cabildo  de  Oficiales  que  se  celebró  el  4  de  mayo  de  1978,  se  da  la  conformidad  para  la creación de un boletín informativo, que sirviera como cauce de información y participación de todos los  hermanos,  cuyo  primer  número salió en el mes de julio del mismo año y se denominó “Madrugada”. 

 

Un hecho que marcaría el futuro de la Hermandad fue la venta del local comercial, que sirvió durante varios años de almacén de  enseres  y  casa  de  hermandad,  en  la  calle  Virgen  de  la  Soledad  y la adquisición de una casa de quinientos metros cuadrados  en  la  calle  Real  Utrera,  acordada  en  Cabildo  de  Oficiales  el  31  de  agosto  de  1978,  ya  que  mejoraría el desenvolvimiento  cotidiano  de  la  Hermandad.  Este  edificio,   de   construcción   antigua,   fue  bendecido  como  Casa  de Hermandad,  por  el  párroco de Santa María Magdalena Don Valeriano Carrero Carmona, a las 12 horas del 24 de diciembre de 1978, celebrándose a continuación la Santa Misa. Igualmente se bendijo el primer Nacimiento que instaló la Hermandad y como colofón se organizó un acto en honor de los niños cofrades.

 

Por vez primera se celebra Misa Solemne en honor de San Juan Evangelista, el 27 de diciembre de 1979.

 

Durante  los  días  6,  7  y  8  de  junio  de  1980  un grupo de 23 hermanos de la Hermandad realizó la primera peregrinación andando al Santuario de la Santísima Virgen del Rocío.  Acto  que  se ha mantenido hasta nuestros días y cuya organización asumió la Hermandad. Destacándose la masiva participación de personas  en la actualidad y el buen ambiente y convivencia que marcan el camino, así como los frutos espirituales que proporciona a los peregrinos

 

En  1981,  la Hermandad organiza un Pregón a Jesús del Gran Poder, eligiéndose como pregonero al hermano Antonio José López Gutiérrez. Celebrándose en la parroquia de Santa María Magdalena el Domingo de Pasión día 5 de abril.

 

Desde  el  6  de  enero  de  1982,  se  viene  celebrando  todos  los  años  en  la  festividad  del  día  de la Epifanía del Señor, Exposición y Adoración al Santísimo Sacramento, con Bendición y Reserva de Su Divina Majestad. 

 

En  1982  la  imagen  de  San  Juan  Evangelista  es  sometida  a  un proceso de restauración por el imaginero Jesús Santos Calero,  no  siendo  del  agrado  de  la  Hermandad  el  resultado  final  de la misma. Volviéndose a restaurar de nuevo por el imaginero Adolfo Castillo Muñoz, terminándose esta tarea en diciembre de 1983.

 

A  partir  de  1982,  la  Hermandad  va  a  estar  inmersa  en la tarea de levantar sus dependencias y nueva sede, lo que va a ocuparle el nada despreciable espacio de tiempo de trece años.  Para  llevar a cabo esta obra faraónica, tuvo que realizar un gran esfuerzo económico y humano, pero sin abandonar un ápice sus fines de  culto  y a ctividades,  y  contó  con  el  trabajo personal de sus  hermanos  y  sobre  todo  con  la  ayuda  inestimable  del  Señor.  Previamente, el 22 de octubre de 1981 se aprobó el proyecto de elaborado por los arquitectos Juan María Llacer Rubio y Javier de  la  Hera  Merino,  firmándose  dicho  proyecto el 19 de febrero de 1982. 

 

El derribo del viejo edificio se inició el 22 de agosto de 1982, desarrollándose la  obra  en  tres  fases  bien delimitadas.  En la primera, se construyó la Casa de Hermandad, en  la  primera  planta  del  edificio  con  sus  correspondientes  dependencias, siendo bendecida la misma el 12 de octubre de 1987,  tras  cinco años de obra, siendo presidida por la sagrada imagen de la Santísima Virgen, que fue trasladada ese mismo día en andas  desde  la parroquia de Santa María Magdalena. Al término de la Santa Misa,  se  procedió  a  la  bendición  por  el  Rvdo.  Sacerdote Don Juan Manuel García-Junco Caballero, párroco de Santa María Magdalena, tras lo cual la sagrada imagen regresó a la parroquia.

 

En  Cabildo de 14 de marzo de 1983, la Hermandad se adhiere al proceso de beatificación del Cardenal Arzobispo de Sevilla Don Marcelo Spínola y Maestre, prelado que aprobó las primitivas reglas de la Hermandad.

 

La Hermandad  elabora un proyecto de nuevas Reglas que es aprobado en Cabildo General de 5 de marzo de 1982, pero no obstante  se  está a la espera de que salgan unas nuevas normas de la Vicaría General. Tras la adecuación de éste proyecto de Reglas a las nuevas normas, se presentan en el Arzobispado siendo aprobadas con fecha 1 de septiembre de 1987.

 

Cuando  ya  se  llevaban  bastante  avanzadas  las  obras  de la Casa de Hermandad, en Cabildo General celebrado el 26 de diciembre de 1986,  se tomó  un  acuerdo  de suma trascendencia para el futuro de la devoción, como fue el de construir una Capilla para sus sagrados titulares, a la que se trasladarían las imágenes, una vez finalizada su construcción y ornamentación. 

 

El día 2 de enero de 1989 el Grupo Joven de la Hermandad organiza por primera vez, la Exaltación de la Juventud a Nuestro Padre Jesús del Gran Poder.  Este acto se sigue realizando en la actualidad. 

 

Por  restauración de la Capilla Sagrario de la parroquia de Santa Maria Magdalena, la sagrada imagen de Nuestra Señora de Valme fue trasladada a la capilla de nuestra Hermandad en el mismo templo, en la que permaneció a los pies del Señor. 

 

Se  construye el almacén y exposición de enseres de la Cofradía, que es bendecido durante la celebración de la Santa Misa, el 12 de octubre de 1991.

 

El  Simpecado  de  la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, se trasladó a la capilla de la Hermandad en el mismo templo parroquial, por restauración del altar de la citada hermandad

 

Pero  las  obras  continúan  con el fin de llevar a cabo la última fase del proyecto consistente en la construcción de la Capilla, así, en diciembre de 1993,  se aprueba  el  proyecto  de  construcción  del retablo para la misma, obra que realizará el tallista sevillano Manuel Guzmán Bejararno,  en  madera  de  cedro,  al  estilo  barroco sevillano, siendo dorado posteriormente en el taller de Manuel Calvo Carmona. 

 

Tras  la  conclusión  de  la  Capilla, se realizaron unos cultos extraordinarios en la Parroquia con la celebración de un triduo y Solemne Función.  Al  amanecer del domingo 29 de octubre, se procedió al traslado de las sagradas imágenes titulares de la Hermandad, desde la parroquia  de Santa María Magdalena, hasta su Capilla propia en la calle Real Utrera 31. El traslado se llevó a cabo en sus pasos procesionales,  siendo  acompañado por un numerosísimo cortejo de hermanos, y presenciado por una multitud de devotos. 

 

Con  posterioridad,  el  5  de  noviembre,  se  celebró  Misa  Solemne  y  Bendición  de  la Capilla por el Excmo. Y Rvdmo. Sr. Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo,  cuyas  palabras  agradecieron “el regalo que este nuevo templo supone para la Iglesia”. En la lápida que descubrió el prelado  se  resume  en  letras  doradas  el trabajo desempeñado en la Hermandad, y sus hermanos y devotos.

 

Con  este traslado comienza una nueva etapa en la vida de la Hermandad, que se caracteriza por un incremento en los actos de  culto y de  devoción hacia los sagrados titulares. Como detalle singular es que ahora el Quinario y la Función Principal de Instituto  se  continúan  celebrando  en  la parroquia por falta de espacio en la Capilla y se procede anualmente al traslado en andas de la sagrada imagen del Señor hasta el templo parroquial acompañado por sus hermanos.

 

A  partir  de  enero  de  1999,  la Hermandad está inmersa en la celebración de su I Centenario fundacional, con una serie de actos a lo largo de todo el año,  destacando entre ellos la organización de un pregón conmemorativo de esta efemérides, que tuvo lugar el 7 de febrero;  la  salida  en  Solemne  Vía-Crucis  por las calles de nuestra ciudad el 22 de marzo, de la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder,  organizado  por  el  Consejo de Hermandades y Cofradías; besamanos a la imagen del Señor;  Rosario  de  la  Aurora  con  la imagen  de la  Santísima  Virgen  el  30  de  mayo,  quinario  en la capilla y finalizando el Año del Centenario con una Exposición del Santísimo Sacramento el día 10 de febrero de 2000.

 

A  finales de 1999 se procedió a la restauración de la imagen de San Juan Evangelista, cuyos trabajos se llevaron a cabo por el profesor  Don  Juan  Manuel Miñarro López. Estos trabajos consistieron en la realización de un nuevo cuerpo anatomizado en madera de cedro, incluyendo una nueva peana.

 

Durante el año  2001 se celebró con diversos actos de culto y otros actos, la conmemoración del I Centenario de la talla de la imagen de  Nuestro  Padre  Jesús  del  Gran  Poder.  Igualmente  al  año  siguiente se celebró el I Centenario de la talla de la sagrada imagen de María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso, destacando entre los actos celebrados, el Solemne Rosario de la Aurora con la sagrada imagen de la Santísima Virgen que se llevó a cabo el 27  de octubre hasta la parroquia de Santa Maria Magdalena.

 

El  12  de  diciembre  de  2003  se  celebra  Cabildo  General  Extraordinario  y  se  acuerda  la  restauración de las sagradas imágenes del Señor y de la Santísima Virgen  por  el  restaurador  Enrique  Gutiérrez  Carrasquilla.  Estas  restauraciones  se llevaron a cabo cada una de ellas en  dos  fases,  previa  la  realización  de  los  correspondientes estudios radiológicos a las sagradas imágenes. En diciembre de 2004 se finalizó la restauración de la imagen del Señor y en  2005  la  de  la  Santísima Virgen. 

 

En  2004  se  recibe  la  donación  a  la  Hermandad,  por  la  familia Oñós-Gutiérrez, de una  custodia  de  plata,  de  ochenta centímetros de altura, fechada en el siglo XVIII, de autor desconocido. 

 

Igualmente  en ese año se recibe en donación un cuadro en altorrelieve, realizado en 1946 por el tallista Manuel Cerquera, que  fue  propiedad  de  nuestro  hermano  Don  Carlos  Delgado  de  Cos  (q. e. p. d.),  La  donación  fue  efectuada  por sus herederos, representándose en el cuadro los Desposorios de la Virgen con San José.

 

El  8  de  febrero  de  2007,  en Cabildo General Extraordinario convocado al efecto, se aprobaron dos proyectos importantes para la Hermandad: El primero la  realización  de  un  nuevo  paso  para el Señor, en madera tallada y dorada, con faroles de plata, en el taller de los Hermanos Caballeros, con imaginería de Mariano  Sánchez  del  Pino  y  orfebrería  de  Ramón León Peñuelas. Y el segundo la reforma de la fachada de la Capilla según el proyecto presentado por los arquitectos Rafael López García y Daniel F. Conesa López.

 

La  firma  del  contrato  con  los  talleres  para la ejecución del nuevo paso del Señor, se llevó a cabo en un acto público en la Capilla , el 23 del mismo mes de febrero; iniciándose así la andadura del citado proyecto.

 

Ante  la  circunstancia  que  se  le  presenta  a  la  Hermandad,  de realizar obras en su Capilla para la reforma de la fachada, previstas para 2008, tras la finalización de la Semana Santa,  se  recibe  la  visita de una representación de la Hermandad de Nuestra Señora Santa Ana, Patrona de nuestra ciudad, encabezada por su Hermano Mayor,  para  ofrecernos  su  durante el tiempo que fuese necesario. Ofrecimiento que fue aceptado por el Cabildo de Oficiales duren las obras.

 

A  las  21  horas  del  domingo  6  de abril de 2008, las sagradas imágenes titulares de nuestra Hermandad, son trasladas en andas  a  la  Capilla  de  Santa  Ana  acompañadas  por numerosos hermanos con cirio y devotos. En primer lugar figuraba la imagen  del  Señor  y  cerraba  el  cortejo  las  andas  con  las  imágenes  de  la Santísima Virgen acompañada por San Juan Evangelista.   A   la   llegada   del   cortejo   a   la  parroquia  de  Santa  María  Magdalena,  finalizó  la  procesión;  bajándose posteriormente las imágenes titulares, a la Capilla de  nuestra  Patrona,  de  manera  íntima, en la presencia de las Juntas de Gobierno de ambas Hermandades.

Tras  cinco  meses de obras en nuestra Capilla, y de estancia de nuestros sagrados titulares en la Capilla de Nuestra Señora Santa  Ana,  el  domingo  7  de  septiembre  de  2008, a las 21,15 horas se produjo el traslado de nuestros sagrados titulares desde la parroquia de Santa María Magdalena hasta nuestra Capilla, previo traslado a la parroquia de las imágenes titulares, de forma íntima. Con este traslado de regreso  sentimos  la  alegría  de  volver  a  nuestra Capilla tras las reformas llevadas a cabo  en  ella,  y  la  tristeza  por  dejar  la  histórica  Capilla  de nuestra Patrona, en donde nos hemos sentido perfectamente acogidos por la Hermandad de Santa Ana, propietaria de la misma.

 

La  comisión  designada  para  la  confección  de  un  nuevo  proyecto  de Reglas para la Hermandad, acorde con los nuevos tiempos y las Normas Diocesanas del Arzobispado de Sevilla, finaliza sus trabajos,  recibiendo  el  visto bueno de la Junta de Gobierno y abriéndose el plazo de un mes, concretamente en octubre de 2008,  para  la  presentación  de  enmiendas  a  las mismas, por parte de todos los hermanos que lo deseen.  En  Cabildo  General  Extraordinario  celebrado  el  5 de febrero de 2009, éste dio su aprobación al proyecto de Reglas presentado por la Junta de Gobierno, el cual fue remitido  posteriormente al Arzobispado quien las aprobó con fecha 4 de Diciembre de 2009.

 

La Madrugada del Viernes Santo 2 de abril de 2010, quedó grabada en la historia de nuestra corporación ya que por primera vez el Señor procesionó en su nuevo paso tallado por los Hermanos Caballero, con imaginería de Mariano Sánchez del Pino y orfebrería de Ramón León Peñuelas, todos ellos artistas de Sevilla. Fue bendecido el 20 de Marzo, por el Párroco de la de Nuestra Señora de la Oliva y San José Obrero de nuestra localidad, D. Gregorio Sillero Fernández. Igualmente a destacar que una vez aprobadas las nuevas Reglas, las hermanas pudieron acompañar por primera vez a Nuestros Sagrados Titulares vistiendo el hábito de nazareno en la Estación de Penitencia.

 

Al año siguiente, en la Semana Santa de 2011, el Señor estrenó una nueva Cruz de salida tallada por Mariano Sánchez del Pino y los Hermanos Caballero. La misma no pudo lucirla por las calles de nuestro pueblo debido a que hubo de suspenderse la Estación de Penitencia por la lluvia que se hizo presente en la mayoría de los días penitenciales. Reseñar que en este año se pudo ver el frontal del paso completamente dorado, continuándose en la actualidad con el mismo proceso en el resto de las andas procesionales.

 

Con motivo de la firma del Hermanamiento con la Hermandad de Santa Ana, el cual fue acordado por ambos Cabildos Generales, el 22 de Julio de 2011 hacía su entrada en nuestra Capilla Nuestra Excelsa Patrona Santa Ana. Aquí permaneció hasta la noche del día siguiente desarrollándose durante todo el día 23 el Besamanos en su honor. A la finalización del mismo se celebró Santa Misa oficiada por el Párroco de la de Ntra. Sra. del Amparo y San Fernando de Dos Hermanas, D. Francisco Moreno Aldea, en el ofertorio de la cual los Hermanos Mayores de ambas Hermandades, Agustín García Gandullo por Santa Ana y Mariano Sánchez Moreno por la nuestra, rubricaron el documento de Hermanamiento que sellaba la unión y el afecto nacido durante la estancia de nuestras Sagradas Imágenes el año 2008 en la Capilla Patronal. En el traslado de vuelta hacia la Parroquia de Santa María Magdalena para celebrar allí sus Solemnes Cultos, la Devota Imagen de Santa Ana fue portada por miembros de nuestra corporación.