Peregrinación al Rocio

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              Cuando a las 5 de la tarde del 6 de Junio de 1980, bajo un asfixiante calor, un grupo de 22 peregrinos de la Hermandad del Gran Poder emprendían el camino desde la Parroquia de Santa María Magdalena de Dos Hermanas hasta el Rocío, no podían imaginar que aquella "locura" con el paso de los años se iba a convertir en un caudal de fe, amor y devoción de muchos hombres hacia la Reina de las Marismas, hacia Nuestra Madre del Rocío. Aquella I Peregrinación al Rocío de los hombres de nuestra Hermandad exigió un esfuerzo físico muy importante para los que tuvieron la dicha de realizarla, y cuando las fuerzas les fallaron y parecía que aquella ilusión se vería truncada por el cansancio, la Santísima Virgen quiso valerse de unos hombres, unos hermanos de la Hermandad  y otros amigos,  para llegar  a visitar a los ilusionados caminantes justo en el momento que más falta hacían y con sus cantes y sus ánimos empujarlos a seguir andando con el maravilloso motivo de postrarse ante la que es Reina del Cielo. 

La semilla, que ya estaba echada, no tardó en germinar porque el número de peregrinos fue creciendo año tras año (33 en 1981, 51 en 1982, y así sucesivamente para pasar a 65, 82, 120, 185, 277 y llegar a los 600 que se alcanzaron en 1992).  Debido a que el número no paraba de aumentar, la Hermandad se vió obligada a tomar la decisión de establecer  el número máximo de peregrinos en 600, para una mejor organización. Después de unos años de estabilizarse el número de caminantes en 450 aproximadamente, en 2009 han rondado los 550.

             Mucho y bueno se puede contar del bien que la Peregrinación supone a todo aquel que tiene la oportunidad de realizarla. Durante muchos años y, mientras la festividad del Corpus Christi se celebraba en jueves, la Peregrinación emprendía su marcha justo el día después de haber adorado públicamente el Cuerpo de Cristo por las calles nazarenas. Más tarde, cuando esta festividad se trasladó al domingo, la Peregrinación tiene lugar el fin de semana siguiente.

              Comienza cada año el viernes con la celebración de la Santa Misa a eso de las 6 de la mañana. Desde 1996 en la Capilla de la Hermandad,  y hasta un año antes en la Parroquia de Santa María Magdalena, donde la Hermandad tenía su sede canónica. Reseñar que en 2008 de nuevo se celebró la eucaristía en la Parroquia y dió comienzo la Peregrinación desde la Capilla de Santa Ana, donde estaban nuestras Sagradas Imágenes por obras en nuestra Capilla. A  continuación se visita la Parroquia, para rendir pleitesía al Simpecado de la Hermandad del Rocío de nuestra localidad y desde 2009, también a la Santísima Virgen de Valme en la Capilla Sacramental, ya que antes se hacía cantando la Salve ante el Monumento que Dos Hermanas tiene erigido en honor de la Protectora de nuestro pueblo.

              Se continua por la carretera La Isla para atravesar la barca que nos lleva a la localidad hermana de Coria del Río,   donde se visita la Capilla en cuyo interior se venera el Simpecado de la Hermandad ribereña. Después de estos momentos  entrañables  llega  uno que es esperado todos los años por los peregrinos, el poder portar breves momentos el Simpecado de la localidad querida de La Puebla del Río, que nos conceden este privilegio.

              Después de reponer fuerzas con el almuerzo, recordamos distintos lugares que a lo largo de la historia de  la Peregrinación fueron testigos de esta “pará “ (terrenos de la Feria de La Puebla del Río, eucaliptos a la  salida  de  este pueblo, y en la actualidad en la Finca “Las Brujas”), se continua por la tarde buscando el lugar de acampada. Inolvidable aquellos años en que llegados a la Venta El Cruce se le cantaba al "retablito" que en este  lugar  se encuentra.  La pernocta de este primer día se realiza en la actualidad en Los Montes de La Puebla, antes Colina, las inmediaciones de la Cuesta de la Plata, Dehesa de Abajo, etc….donde tiene lugar el rezo del Santo Rosario, a cuya finalización todos los peregrinos cogidos de la mano, cantan la Salve Rociera en honor de Nuestra Madre Marismeña.

              El amanecer del segundo día,  nos trae la celebración de la Santa Misa en un lugar que no tiene nada que envidiarle a ninguna Catedral del mundo, donde participamos en el banquete eucarístico. Reseñar que en esta Misa algunos niños peregrinos, han recibido por primera vez al Divino Pastorcito hecho pan eucarístico.

              La comitiva se pone en marcha para, tras pasar hermosos parajes, desembocar en el "Río Quema", donde tiene lugar el rezo del  Ángelus ante el monumento que se levanta en honor de la Blanca Paloma. Momentos hermosos los que se viven en el  "Jordán rociero",  donde  se  bautizan  a los que vienen por primera vez. Y de aquí buscamos el lugar donde se procede a almorzar (ahora en el Chaparral de Villamanrique, anteriormente Pozo Maquina, los terrenos propiedad de la Hermandad del Rocío de Triana, etc.).  Con  la llegada de tarde, la Peregrinación llega hasta el pueblo de Villamanrique de la Condesa, donde se reza y canta  ante  el  Simpecado de la primera de las Hermandades filiales. Casi sin solución de continuidad se retoma  el  camino  para llegar al lugar de pernocta. Recordamos esas noches en el Palacio del Rey, en el Corredor de Villamanrique,   en  unos terrenos propiedad del Ayuntamiento manriqueño junto a lo que en su momento fue el cancelín de la Raya, y en la actualidad en los terrenos que la querida Hermandad del Rocío de nuestro pueblo posee en el camino de Las Glorias, una vez pasado el pueblo manriqueño y que gentilmente nos ceden para "hacer noche", donde tiene lugar el rezo del Rosario y la merecida cena antes de proceder  a  descansar en los sacos de dormir.

              Antiguamente cuando se paraba en las inmediaciones de Palacio, los peregrinos e levantaban muy temprano para  emprender el camino, pero en los últimos años y debido a las restricciones medio ambientales, y al vernos obligado  a parar tan alejados del Rocío, el paso de la Raya Real se realiza de madrugada, indescriptibles instantes el ver  amanecer  en medio de ese lugar emblemáticamente rociero. Tras pasar Palacio, y atravesar la raya Chica, llegamos a  las inmediaciones del Ajolí, donde también por las incomprensibles medidas medio ambientales, se nos ha privado  de vivir esos hermosos momentos cuando en este lugar se realizaba el "bautizo" de aquellos que viven la Peregrinación  por primera vez mientras se cantaban una y otra sevillanas, muchas de las cuales dedicadas a la Peregrinación.

              A partir de aquí los corazones peregrinos laten con más fuerza y parece que ha desaparecido el cansancio, porque ya solo se piensa en postrarnos ante la Madre del Divino Pastorcito. La llegada a la Ermita es apoteósica al ver la  cara hermosa y única de Nuestra Madre del Rocío. Celebramos la Santa Misa y posteriormente se emprende el regreso  a  nuestro pueblo en autobús para agradecer a Nuestros Sagrados Titulares en su Capilla, el haber podido realizar un año más este hermoso camino de verdadera unión y hermandad.

 

DATOS SOBRE LA HISTORIA DE LA PEREGRINACIÓN

 

              A destacar a lo largo de la historia de la Peregrinación, que en 1997 el día antes de la salida se tuvo de suspender  la misma hasta la semana posterior, debido a la lluvia que caía en aquellos días. También en otros años el líquido elemento hizo acto de presencia ya con la Peregrinación iniciada, como en 1986 cuando terminaba el almuerzo  del primer día; o en 2007 el primer día tras el desayuno y sobre todo el domingo un fuerte aguacero acompañó a los peregrinos desde el Ajolí hasta la entrada en la Ermita; o en 2008, desde la salida hasta que se abandonó  nuestro pueblo. Y por el contrario la mayor parte de años el calor, en ocasiones asfixiantes, ha sido habitual compañero de camino.

              En  1989  y 2004, con motivo de la X y XXV Peregrinación respectivamente, se vivieron unos momentos que han  quedado grabado en el corazón de todos los que tuvimos la suerte de vivirlo. Al finalizar la Santa Misa del segundo día, en el lugar de acampada fue expuesto el Santísimo Sacramento y posteriormente tuvo lugar una procesión eucarística donde S.D.M. fue portado por los sacerdotes,  D. Francisco Muñiz Jiménez (1989) y D. Eduardo Martín Clemens (2004), hasta lo más alto de la Cuesta de la Plata donde se impartió la Bendición a todos los peregrinos que permanecían de rodillas.

              El año  2004 con motivo de la XXV Peregrinación, tuvo lugar una serie de actos para celebrar tan singular efemérides,  como una exposición de fotos, así como se regaló un broche de oro con la medalla del Señor del Gran Poder a todos los Simpecados que visitamos en el camino, e igualmente y como no podía ser menos se le regalo otro igual a la Santísima Virgen del Rocío junto con un paño de altar. La Santa Misa en la Ermita la celebró el entonces Obispo  de Huelva D. Ignacio Noguer Carmona, quién de nuevo tuvo a bien hacerlo en 2009. A reseñar igualmente en este año fue el hecho que aconteció cuando llegó la Peregrinación a Coria del Río. La Hermandad coriana nos honró trasladando  el bendito Simpecado en procesión hasta el retablo que en honor de la Virgen del Rocío preside la plaza donde se encuentra su Capilla, así como permitir que los peregrinos lo trasladasen de nuevo hasta su sede.

              En el año 2012,  y en el almuerzo del segundo día en el Chaparral manriqueño, tuvimos el honor de contar con la presencia de  D. Laurentino Ceña, General Jefe de la IV Zona de la Guardia Civil de Andalucía, quien compartió  con todos los peregrinos la comida de ese día. Asimismo destacar que el Alcalde de Almonte, D. José Antonio Domínguez Iglesias, nos acompañó en los metros finales del camino y en la Santa Misa, honrándonos con su presencia.

 

              Sería interminable reseñar tantos momentos vividos en cada una de las Peregrinaciones, pero por encima de todo queda patente el inmenso amor que nuestra Hermandad siente por Nuestra Madre del Rocío, que es Madre de los Peregrinos  y Madre de Dios.