Misa Solemne en honor a D. Marcelo Spínola y Maestre

10 Jan 2019

 

El próximo sábado 19 de enero, a las 13:00 horas, celebraremos Misa Solemne en honor al Beato Cardenal D. Marcelo Spínola y  Maestre, religioso que aprobó las primitivas reglas de nuestra Corporación, siendo Arzobispo de Sevilla.

 

 

Nacido en San Fernando el 14 de enero de 1835, se licenció en Derecho por la Universidad de Sevilla en 1856. Estableció despacho en la ciudad de Huelva, pasando posteriormente a ejercer la abogacía en Sanlúcar de Barrameda, no siendo hasta 1858 cuando ingresa en el seminario hispalense hasta que se ordena sacerdote en 1864.

 

Su periplo sacerdotal lo inicia como capellán de la Iglesia de la Merced, perteneciente a la Parroquia de la O de Sanlúcar, donde permanece hasta que en 1871 es nombrado párroco de San Lorenzo de Sevilla por el Cardenal Lastra, integrándose en las cofradías del Gran Poder y de la Soledad, de las que llegó a ser Hermano Mayor Honorario. 

 

En 1879, Joaquín Lluch, Arzobispo de Sevilla, lo nombra canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla y dos años más tarde recibe el nombramiento de Obispo Auxiliar por Su Santidad el Papa León XIII.

 

Posteriormente, pasa a ocupar el obispado de la diócesis de Coría-Cáceres hasta que en 1886 es nombrado por León XIII obispo de Málaga, hasta que en 1896 fue nombrado Arzobispo de Sevilla.

 

Fue el 11 de diciembre de 1905 cuando Pío X, lo nombra Cardenal, no pudiéndole imponer la birreta al no viajar a Roma debido a su avanzada edad, produciéndose su fallecimiento al poco tiempo. Concretamente el 19 de enero de 1906.

 

En el aspecto político llegó a ser senador por Granada desde 1891 a 1895, siendo designado senador por derecho propio en 1899 y ostentando dicha ocupación hasta 1906. Funda el periódico El Correo de Andalucía como órgano y medio de comunicación de carácter católico.

 

Heredero del marquesado de Spínola, no llegó a adquirir el título nobiliario que le correspondía por heredad a pesar de haber iniciado la tramitación del mismo. 

 

Es sin embargo por su afabilidad y condición para con las personas más necesitada por lo que llega a ser conocido como el "Obispo de los pobres", fundando la Congregación de Esclavas Concepcionistas del Sagrado Corazón, abriendo comedores gratuitos y lugares para los sin techo, involucrándose en la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores y asesorando gratuitamente, dada su condición de abogado, a multitud de personas sin recursos.

 

Es su bonohomía, humildad, sencillez y su capacidad de servir al necesitado lo que le vale su ascensión a los altares, siendo beatificado por Su Santidad Juan Pablo II en 1984.  

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